César Medina lobarnechea1@hotmail.com En el apogeo de su poder político -a principios de la década de los años 70, cuando La Banda y los asesinatos de izquierdistasñ, a Balaguer no le cabían más acusaciones. De él decían que era homosexual, asesino y ladrón... Y hasta que desayunaba con un niño pasado por agua. La izquierda lo caricaturizaba con dos largos colmillos sangrantes, sepultado en monedas de oro, como Rico Mac Pato. Lo vestían de tacones y con minifalda y le atribuían vínculos maliciosos con algunos funcionarios de su cercanía. Por años su soltería fue motivo de conjeturas sobre sus preferencias sexuales, y mientras las malas lenguas le atribuían orientación homosexual ñen la época en que la homosexualidad era pecado capitalñ, Balaguer “se hacía el pendejo” y pasaba por las armas a las más lindas doncellas. Trujillo, que en su presencia lo respetó siempre, comentaba entre contertulios que Balaguer era “como la oveja mansa, que se mama su teta y la ajena...” “El ho...
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