Tener visa vigente no garantiza la entrada a Estados Unidos, tres relatos de cómo el país inadmitió el ingreso a turistas
NUEVA YORK. El pasaporte desaparece primero. Después el teléfono. Luego el tiempo. Ramoncito recuerda ese momento con precisión: un oficial tomó su documento, le pidió que esperara ‘solo unos minutos’ y lo condujo a una sala sin ventanas dentro del aeropuerto. Pensó que era un control rutinario. Cuatro horas después entendió que algo no iba bien. Había viajado desde Guayaquil para pasar Navidad con su madre, a quien no veía desde hacía meses. Tenía 20 años, visa de turista vigente y un historial limpio de entradas anteriores a Estados Unidos. “Siempre había venido y regresado sin problemas”, cuenta. Planeaba quedarse apenas tres semanas. El boleto de retorno estaba comprado. Pero las preguntas comenzaron a girar en otra dirección. —¿Por qué debería creer que usted va a volver a Ecuador? —le preguntó un agente. Ramoncito explicó que trabajaba y estudiaba, que su vida estaba allá. Dijo también que se quedaría en casa de su madre. Ese detalle cambió el ambiente. Su madre había solic...