Organización internacional publica reporte: “los orígenes del sentimiento antihaitiano en República Dominicana”

Frontera RD y HaitíEl Congreso Norteamericano en Latinoamerica (NACLA), organización sin fines de lucro cuyo objetivo es “trabajar para que los países lationoamericanos y caribeños sean libres de la opresión y la injusticia y disfruten su relación con Estados Unidos”, publicó este martes, en su página web, un artículo de la historiadora Amelia Hintzen titulado “Los Orígenes del sentimiento antihaitiano en la República Dominicana.

Hintzen, establece que “Trujillo utilizó la ideología anti-haitiana” para unir a los dominicanos alrededor de su régimen, alegando que estaba protegiendo a la nación de la nueva amenaza de la invasión “pasiva” de los inmigrantes haitianos.
La historiadora también argumenta que Balaguer instituyó políticas limitaban a los inmigrantes haitianos a vivir en bateyes y su único trabajo permitido era el corte de la caña de azúcar.

A continuación el texto íntegro:
El miércoles 17 de junio, la fecha límite para que los inmigrantes haitianos y las personas de ascendencia haitiana para presentar el papeleo con el gobierno dominicano que acredite su derecho legal a residir en el país expiró. Esto afecta los inmigrantes sin documentación, así como a dominicanos que no pueden probar que nacieron en la República Dominicana y que sus padres eran residentes legales. Es inquietante, pues según informes la Dirección de Migración,  ha estado entrenando oficiales para llevar a cabo las deportaciones, y muchos dominicanos de origen haitiano son temerosos de verse obligados a abandonar el único país que conocen. Aunque el gobierno ha declarado que no comenzarán las deportaciones generalizadas, las decenas de miles de dominicanos de ascendencia haitiana que aún no cuentan con los derechos de ciudadanía se enfrentan a un futuro incierno. Ante la crítica internacional, el gobierno dominicano ha afirmado en repetidas ocasiones que tiene derecho a determinar quién califica para la ciudadanía.
Si bien es fácil para simplificar estas acciones en una narración acerca de la culminación de antiguos odios-que son de alguna manera el resultado inevitable de una sangre feudbetween las dos naciones que se remonta a la ocupación haitiana de la República Dominicana de 1822-1844- la historia es mucho más compleja. Aceptar tal línea de razonamiento sólo perpetúa la narrativa creada por Rafael Trujillo, uno de los dictadores más brutales del país. Gobernando la República Dominicana desde 1930 hasta su asesinato en 1961, Trujillo utilizó la ideología anti-haitiana para reunir a los dominicanos alrededor de su dictadura, alegando su estricta regla era necesario para proteger a la nación de la nueva amenaza de la invasión “pasiva” de los inmigrantes haitianos. En 1937 se ordenó la masacre de un estimado de diez a veinte mil haitianos que vivían en la frontera. Mientras que este incidente es a menudo citado como evidencia de el conflicto incontenible entre los dos países, el intento de Trujillo para llevar a cabo deportaciones masivas antes de la masacre fracasó porque las comunidades locales se opusieron a la focalización ilegal de inmigrantes haitianos. De hecho, los haitianos y dominicanos vivieron juntos todo el país, y eran a menudo abiertamente hostiles a los intentos por parte del gobierno central para intervenir en sus vidas. Ambos países habían limitado caminos pavimentados y de la infraestructura de comunicación, y los campesinos haitianos y dominicanos tenían más en común entre sí que con una elite distante. Lejos de una expresión del sentimiento popular anti-haitiana, la masacre de Trujillo orquestó fue un intento de ruptura de los largos-standingconnections entre haitianos y dominicanos que limita su poder sobre el país.
El déspota no podía, sin embargo, eliminar por completo la población de Haití desde el país. El azúcar fue una de las exportaciones más importantes de la nación, y los haitianos siempre la columna vertebral de la fuerza laboral de la industria. Ante esta contradicción, el gobierno de Trujillo comenzó a aislar a los inmigrantes haitianos en todo el país por lo que obligó a reubicar a las plantaciones de azúcar. El gobierno se enfrentó a la confusión y la resistencia por parte de miembros de la comunidad, que se oponían a la reubicación forzada de sus vecinos. Butgovernment funcionarios pressuredlandlords para desalojar a los haitianos, y amenazaron con retener documentos de inmigración hasta que los migrantes haitianos reubicados. Por poner en cuarentena a los haitianos en las plantaciones de azúcar, el régimen de Trujillo comenzó a borrar la larga historia de las comunidades dominico-haitianos en la isla de La Española.
Los intentos del gobierno para aislar a los inmigrantes haitianos y sus hijos sólo aumentaron cuando uno de los arquitectos de la ideología anti-haitiana, Joaquín Balaguer, fue elegido a la presidencia en 1966. Balaguer instituyó políticas que permitieron a los inmigrantes haitianos que residían en el país, establecerse únicamente en bateyes y su único trabajo el corte de la caña de azúcar. Al comienzo de cada cosecha de caña de azúcar del ejército y de la Policía Nacional buscaría el país para los haitianos y relocalizarlos a las plantaciones involuntariamente, aunque poseían documentación legal. Además, los inmigrantes que se encuentran sin documentos a menudo se ven obligados a una plantación, sin que el gobierno regularizara su situación. En el proceso, la legalidad de los inmigrantes haitianos en los ojos del Estado dominicano se convirtió sin ataduras de la documentación y la única función de la ubicación y la ocupación. Tanto Trujillo y Balaguer creían que si los haitianos podrían estar contenidos en las plantaciones que podrían contribuir a la riqueza de la nación dominicana sin ser reconocido como parte de ella. Mientras que la mayoría de los dominicanos son de ascendencia africana, Balaguer argumentó que después de la destrucción de la población indígena de la isla de la República Dominicana fue repoblada por españoles blancos. Según él, las características africanas en la población dominicana fueron el resultado de la infiltración de Haití de la República Dominicana. A causa de su miedo a la “contaminación” racial, Balaguer hizo cada vez más preocupados por los dominicanos nacidos de padres haitianos. En la década de 1970 se encargó varias investigaciones sobre el tema, y ​​numerosos funcionarios del Gobierno le informaron de que el gobierno no podía deportar a dominicanos de origen haitiano, ya que, habiendo nacido en la República Dominicana, eran constitucionalmente ciudadanos dominicanos. Sin embargo, nacida en las plantaciones lejos de la atención médica, muchos nunca recibieron certificados de nacimiento oficiales.
Una vez que la industria azucarera comenzó a fallar en la década de 1990, y la población haitiana no podía ser puesta en cuarentena con la misma facilidad, el gobierno buscó base legal para despojar retroactivamente los derechos de ciudadanía de Dominico-Haitianos. En el 2013 el Tribunal Constitucional Dominicana dictaminó que cualquier persona con padres haitianos nacidos después de 1929 podría perder potencialmente su ciudadanía, violando flagrantemente el principio de no retroactividad establecida en la Constitución dominicana. En un plan elaborado después de la sentencia, los residentes se les dio hasta el 17 de junio 2015 para probar la residencia legal. Además de las dificultades que muchos dominicanos se enfrentan a la producción de documentación y que viajan largas distancias a las oficinas del gobierno, ha habido quejas generalizadas de largas demoras y requisitos inconsistentes.
Las acciones del gobierno dominicano no son simplemente intentos de proteger su soberanía, como argumentan. En cambio, las deportaciones potenciales son el resultado de décadas de políticas gubernamentales clandestinas que no basan su residencia legal en la documentación, pero en lugar de donde residían los migrantes y el trabajo que did.Claims que los dominicanos y haitianos no pueden coexistir ignorar cómo anti-haitiana ideología impuesta a servir al goalsof un dictador. Entonces, como hoy, hay dominicanos que hablan en contra de estas comunidades injusticesand donde las identidades haitianos y dominicanos conviven y se mezclan.

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